Aplicaciones de la industria espacial

Lanzaderas espaciales

Lanzaderas espaciales

La industria espacial avanza en nuevas formas de llegar al espacio.

El campo de los lanzamientos espaciales tradicionalmente ha estado dominado por las grandes empresas históricas de la industria aeroespacial que básicamente fabricaban según las especificaciones de las agencias gubernamentales, aunque luego utilizaran sus cohetes para lanzamientos comerciales. Estamos en el punto álgido del desarrollo científico tecnológico de las lanzaderas espaciales.

Pero es un campo que de los que más está cambiando en los últimos años junto con el de la fabricación de satélites. La disrupción principal ha venido hasta ahora por parte de SpaceX, la empresa de Elon Musk. Fundada en 2002, lleva desde 2010 utilizando con éxito su cohete Falcon 9, que entre otras características innovadoras permite recuperar su primera etapa para futuros usos. Con esto la empresa ha conseguido rebajar en un orden de magnitud el coste de los lanzamientos. Pero además ha demostrado una gran agilidad, siendo capaz de llevar a cabo ni más ni menos que 21 lanzamientos en 2018, lo que la convierte en la empresa del mundo que más lanzamientos hizo ese año. Y está también dispuesta a poner patas arriba el segmento de los lanzadores pesados con el Falcon Heavy, que está previsto que entre en servicio en 2019, y a más largo plazo con el lanzador súper pesado Starship/Super Heavy. Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, también está desarrollando un lanzador pesado, el New Glenn, cuya primera etapa será también reutilizable, de nuevo con la idea de ofrecer lanzamientos más asequibles, aunque no se espera que entre en servicio antes de 2021.

Por el otro extremo del mercado otra empresa que está reescribiendo las normas es Rocket Lab, que con su cohete Electrón promete lanzamientos frecuentes aunque no especialmente más baratos que los de SpaceX. En este caso la idea es que cualquier cliente que tenga un satélite de hasta unos 225 kilos para lanzarlo a órbita baja terrestre puede disponer de un Electrón para su lanzamiento de forma casi inmediata: la empresa tiene una fábrica capaz de producir un cohete a la semana. El Electrón entró en servicio en 2018 y a lo largo de 2019 el objetivo de la empresa es aumentar la cadencia de lanzamientos hasta al menos uno al mes, lo que se verá facilitado cuando entre en servicio su segundo complejo de lanzamiento en los Estados Unidos, que se añadirá al que ya tiene en Nueva Zelanda.

De hecho el segmento de los lanzadores para satélites pequeños es el que se está moviendo más, con una miríada de empresas trabajando en sus propios lanzadores, como por ejemplo PLD Space en España, cuyo Miura 5, que tiene su primer vuelo de prueba previsto para finales de 2021, ha sido escogido por la Agencia Espacial Europea como el futuro lanzador europeo para microsatélites. También hay decenas de empresas chinas trabajando en este segmento tras la liberalización de la industria espacial por parte de las autoridades.

Con un total de 114 lanzamientos orbitales en 2018 â€“el año con más lanzamientos desde 1990– la valoración de este segmento de la actividad espacial es de unos 27.000 millones de dólares. Y aunque los lanzamientos se estén abaratando las previsiones indican que la demanda irá creciendo porque cada vez más clientes podrán permitirse un lanzamiento que antes estaba por encima de sus posibilidades. Las estimaciones varían mucho pero están en una banda que dicen que el segmento se puede multiplicar por ocho de aquí a 2040, según lo ve Bank of America Merrill Lynch, o que puede incluso multiplicarse por algo más de dos veces según Morgan Stanley.

Las estimaciones hablan de un mercado que podría superar los 10.300 millones de Euros a finales de 2019.

Si quieres saber más sobre cómo los avances tecnológicos y la investigación científica están permitiendo la comercialización del espacio, accede a nuestro informe.

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